Está demostrado en diferentes estudios, que la actividad física en el medio acuático mejora la calidad de vida de las personas con discapacidad que lo reciben, tanto a nivel de relajación y tonificación muscular como en la prevención de síntomas y mejora de la calidad postural de la persona.
Cuando recibimos una petición por parte de un usuario, nuestro equipo de profesionales, titulados en Educación Física y/o en Terapia Ocupacional, estudian el caso y realizan un programa de actuación que se llevará a cabo en la piscina de forma individualizada y atendiendo a las características específicas de la persona que requiere la intervención terapeútica.
En caso de que los beneficiarios de la Actividad Acuática Adaptada sean niños y niñas, la sesión será siempre planteada de manera lúdica y motivadora, con juegos y actividades que despierten el interés y no produzcan fatiga o estrés al niño.